Aunque su nombre sugiere rumba, porque ese fue el origen de El Son de los Grillos (uno de los primeros lugares en los que se comenzo a oir salsa en Bogotá) es actualmente debido a una necesaria transformación, uno de los restaurantes más antiguos de la candelaria. Con una bella decoración clásica, fusiona comida internacional y el tradicional ajiaco Santafereño. Con música antigua y de época y conciertos de cámara en vivo, el comensal se transporta en un viaje a través del tiempo.